Las ciudades del poder
Una reseña de Juan Carlos Hernández Rosete 

El investigador de origen noruego, Göran Therborn (2020), conocido por sus estudios sobre el poder y la ideología, o el poder y las clases dominantes, publicó en 2020 una investigación de largo aliento orientada a reflexionar sobre la relación entre el poder y su expresión en la dimensión urbanística y arquitectónica de ciudades capitales en distintas regiones en el mundo; las relaciones entre lo urbano, lo nacional, lo popular y lo global, son algunas de las variables centrales que además se consideran en el libro.

Las transformaciones de las ciudades principescas en Europa, las ciudades de Asia y el mundo árabe en el contexto de la nacionalización del colonialismo; Tokio, Bangkok y Estambul; las ciudades en el contexto de los levantamientos populares como el socialismo de la clase media europea, y el urbanismo del estado de bienestar; las ciudades del fascismo italiano o la apoteosis del poder; las ciudades del comunismo en Europa y, las del capitalismo financiero global del siglo XXI, son analizadas en el texto.

En el estudio de las ciudades convergen distintas disciplinas entre las que destacan la arquitectura, la historia, el urbanismo y la economía. Al inicio del libro, Therbon hace referencia a algunos de los autores destacados como Lewis Mumford en la historiografía urbana, Peter Hall, reconocido urbanista, y a los estudios urbanos desde una perspectiva economicista. De Hall cuestiona su tipología de ciudades, y a los estudios económicos les reprocha un reduccionismo al dejar fuera un conjunto de variables sociales y políticas que influyen también en la configuración de la imagen urbana de las ciudades. Su economicismo obvia las manifestaciones del poder en el entorno urbano construido. La concepción de económica política de las ciudades mundiales / globales subestima seriamente el poder de los Estados en el mundo actual, (Therborn, 2020, p. 19).

El autor de La desigualdad mata (2013) hace notar que, hasta antes de su investigación, no había otro estudio en el que se profundizara el tema del poder de las élites, la política y la económica como agentes que configuran la forma y lo simbólico de las ciudades. Los modelos de formación del Estado y sus consecuencias, la combinación de perspectivas estructurales y simbólicas en la ciudad, la identificación y análisis de los momentos de mayor transformación urbanística en todo el planeta, son otros elementos que se consideran en el estudio y que, según el autor, no habían sido contemplados en otras investigaciones.

Los actores del poder y su agencia son ubicados con claridad como parte del marco analítico del estudio. […] Los procesos modernos del poder urbano forman un cuadrilátero de modos de influencia y actores que compiten entre sí. En una esquina está la autoridad política -nacional y/o urbana- y uno de los principales objetivos de este estudio es identificar el carácter de la misma, la variabilidad de su poder, recursos de diseño y regulaciones; en una segunda esquina se localiza el capital, tanto global como nacional, el poder económico y sus medios de diseño y “desarrollo”; en la tercera esquina del cuadrilátero se encuentra la clase de los privilegiados, con sus deseos, miedos y recursos; y finalmente en la cuarta las clases populares, con sus demandas, quejas y sus capacidades de resistencia y cambio, (p. 21)

El libro de Therborn ofrece amplios recursos para los estudiosos de las ciudades desde distintos enfoques. Por ejemplo, para aquellas personas que requieran aproximarse a su estudio desde lo que se conoce como la trama semiótica de la ciudad, en el libro se ofrece otra arista para el análisis de la ciudad concibiéndola como texto. En el apartado “leer el texto” urbano están planteados las directrices para una lectura de la ciudad a partir de dicha óptica.

“El poder conforma las ciudades de dos maneras diferentes. Por un lado, las relaciones sociales urbanas son estructuradas mediante la constitución del espacio urbano, en términos de división / conexión, centro / periferia, jerarquía / igualdad y confort / incomodidad / miseria. Por el otro, el poder construye el significado de la vida en la ciudad: las oportunidades y las limitaciones, el sentido y las prioridades de la vida urbana, las identidades en la ciudad, los significados del pasado, del presente y del futuro al que aspira la ciudad y la nación. El texto urbano del poder puede leerse siguiente estas dos líneas. Las variables principales a las que prestamos atención a menudo son de manera simultánea socialmente estructuradoras y transmisoras de significado” (p. 23).

Dichas coordenadas pueden guiar comparaciones entre producción de ciudades en el contexto del modelo económico Keynesiano o del estado de bienestar, y la producción de ciudades y habitar dentro del modelo económico neoliberal. En el primer modelo, la producción de conjuntos habitacionales para las clases trabajadoras se caracterizó por su integración en el entramado urbano, por la ubicación intraurbana de aquellos desarrollos de los años 60-80, la calidad de los créditos -vivienda social realmente-, y la calidad de los materiales; sus habitantes, los trabajadores de menores ingresos, gozaron de cierto confort y calidad de vida. De manera distinta, la vivienda para las clases trabajadores dentro del modelo económico neoliberal se situó fuera de lo urbano, en la periferia, fuera de los servicios y la infraestructura, en la marginalidad.

Otras categorías que son consideradas en el estudio de Ciudades del poder son la de funcionalidad, el diseño de los edificios, la arquitectura, la monumentalidad y la toponimia o los significados que se construyen a través de los nombres de las calles, y el auge del poder nacional y de los Estados nación. Sobre la funcionalidad, Therbon apunta que hay dos situaciones en todas las ciudades, oferta de oportunidades, y los servicios como acceso al agua, saneamiento, electricidad, transporte público, etcétera. Explica que hay regiones en el mundo en las que las ciudades cuentan con buenos servicios en general, y otras en las que se puede apreciar la profunda desigualdad. Territorios en el mundo con buena cobertura los ubica Therbon en la región del Atlántico Norte, en contraste con las ciudades de capitales en el África que en general padecen un enorme déficit de servicios. La pobreza y del subdesarrollo son una de las razones de la falta de poder real de los poderosos en África, (p. 27).

En cuanto al rol de la arquitectura, dice Therbon que tiene dos dimensiones, una estética y una política. La estética se expresa en los estilos arquitectónicos históricos o por su iconicidad contemporánea. El estilo escogido está cargado de un significado, sin embargo, el significado está históricamente condicionado, mantiene una dependencia de la trayectoria que deriva de la experiencia histórica del que sustenta el poder. El estilo gótico europeo del edificio del Parlamento de Westminster es el estilo de los “hombres libres ingleses”, (p.28).

Respecto a la dimensión política, Therbon se apoya en estudios reconocidos sobre arquitectura en los que se habla de una gramática del poder que contempla elementos en la construcción como son: la clausura, el peso, el tamaño, la distancia, la simetría y la verticalidad.  Cinco de los seis indicadores pueden ser interpretados como imposición de respeto, pompa, altivez e incluso arrogancia. La simetría es una expresión de orden, de un centro que dirige el conjunto (p. 30).

Del conjunto de ciudades en el espacio y en el tiempo que analiza con rigor el profesor Göran Therborn, dos destacan por su horizonte de futuro, las ciudades como espacio para los levantamientos populares, y las ciudades del capitalismo global.

Acerca de las ciudades del capitalismo global, en el libro se plantea que, en algún momento, por allá a mediados de la primera década del 2000, varios países de Asía se plantearon como estrategia económica promover ciudades globales en sus territorios. Y es una realidad que, en diversos espacios académicos, particularmente en aquellos enfocados a la planeación y políticas metropolitanas, o estudios sobre sociedad y territorio, se hablaba de las ciudades globales como las ciudades del futuro de manera algo infundada. En el libro se alude a algunos de los axiomas que se plantearon en países de Asia para su promoción.

“En la sociedad futura, la competitividad urbana determina la competitividad nacional […] La influencia de las naciones disminuirá drásticamente, mientras que cerca de 10 megaciudades determinaran la política mundial […] En el pasado, las naciones diseñaron los modos para hacer que las ciudades funcionasen adecuadamente […] Pero ahora, es tiempo de que las ciudades diseñen visiones específicas de sí mismas”, (p. 347).

Para abordar la impronta urbana del capitalismo global, podemos emplear dos conjuntos de variables, una con relación al grado de inserción urbana en/o la conectividad con el capitalismo global, el otro en relación con la apertura de una ciudad o de sus servidumbres sistémicas a las finanzas globales. Con este criterio, en el libro se presentan varias listas de ciudades globales o interconectadas en las que destacan más de diez capitales europeas, nueve capitales asiáticas y tres latinoamericanas entre las que se encuentra la Ciudad de México.

Therborn apunta que, el principal objetivo de la ciudad global no es la satisfacción de sus habitantes, el capital global no representa a su nación y a sus ciudadanos, sino atraer capital extranjero y el gasto de los consumidores, a fin de beneficiar al capital nacional (a algunos sectores del mismo) y a competir con otras ciudades por el título de Miss Universo Capitalista. […] A la contra del bombo publicitario contemporáneo, las ciudades globales no son necesariamente importantes incubadoras de la innovación —ni la revolución biomédica, ni la electrónica surgieron en las ciudades— pero son nodos de innovación en torno a los cuales gravita la riqueza y donde esta se exhibe, (p.352).

Las ciudades del poder es un libro que le puede ser de suma utilidad a quien investigue sobre el tema de la ciudad desde distintas ópticas; la relación entre el poder político, las élites, el poder económico y su expresión en la conformación de ciudades, es realizada con el rigor que el Dr. Therbon muestra en todas sus obras.

 

Juan Carlos Hernández Rosete es doctor en Ciencias Sociales, Sociedad y Territorio.
Profesor en la Universidad Iberoamericana.